viernes, 4 de febrero de 2011

Manifiesto carmelita

Por Juan Salazar



Para restaurar un Monasterio
 primero hay que sembrar un corazón



Pretendemos asumir la restauración como un principio esencialmente humanitario, reactivando filosofías novedosas inherentes a la formación del individuo y posteriormente a la conservación del patrimonio inmueble, decantando una actitud de conciencia ciudadana y patrimonial, posibilitando de esta manera la integración y las alianzas, que contribuyan a la socialización de estos espacios y a la formación de vigías del patrimonio arquitectónico y humano... Pero sobretodo de individuos capaces de hallar en sus propias manos la solución a sus conflictos.
Nosotros mas que nadie debemos proteger el derecho a un patrimonio. Como un derecho al paisaje.

Este presente que somos reclama la memoria que revelan nuestras arquitecturas, estableciendo una referencia verídica del origen de la cultura y en consecuencia, una identidad preclara que no reniega de lo actual ni maldice del pasado.

Las Referencias arquitectónicas, exponen los abruptos y los aciertos... ambos memorables y dignos de gran consideración y estudio, De concreto y acero, estas edificaciones soportaran por algún tiempo sin preocupación de colapso. Aconsejable una evaluación inmediata, actualizando los planos y considerando mas a fondo su historia.
Es pues muy importante saber mas de las cosas para poder quererlas profunda y conscientemente, entendiendo de paso, que el ejercicio de la conservación empieza en el momento mismo de construirlas.

Es menester restaurar, es una acción cotidiana que nos impulsa a querer con ganas y proteger con sentido y aprensión ¿cuantas cosas restauramos en el día?, en ocasiones hasta el día mismo es restaurado con sus partes completas durante la noche.
- Qué será de este Monasterio de las Carmelitas. Es como una gota de doloroso olvido en el corazón de cada pereirano
Salvar la ciudad telúrica es un sentimiento de todos. Esto enseña que debido a las características de nuestro territorio, volcánico y por tal hecho telúrico, y además de eso, tórrido y tormentoso. ¡Vaya naturaleza! nos hace actuar con esmerado ingenio y consumada inspiración para sobrevivir y resistir construyendo.
De un gran arquitecto como lo fuera Don Onel Márquez afloraron arquitecturas de    gran carácter y marcado roma-anti-sismo que supo perpetuar   un   estilo   siempre   grato   y   siempre   propenso   a   la conservación.  Ahora su arquitectura nos sorprende con el estoicismo de sus cimientos y divinas fachadas y que asta ahora no han sufrido mas que el deterioro causado por la negligencia humana, También la arquitectura informal que se aferró con sus guaduas muy ingeniosamente perfiladas al vacío; escapando con valor y un meticuloso plano mental de lo que será su casa en el aire.

Arquitecturas que nos enseñan a seguir en pie como ellas, a pesar de los remezones y la indiferencia.
Restaurar es dar, posibilitar; es la segunda oportunidad de las generaciones condenadas a años de indiferencia, sin una conciencia cultivada que nos ayude a continuar en un ámbito de solidaridad y desarrollo social.
Ver el deterioro  de una edificación  como el monasterio abruma, el resultado es una ciudad en constante movimiento y transformación, Todo es cultura; hasta lo políticamente inaceptable se constituye en una característica remarcable que dise mal o bien de nosotros. Es un desarrollo relativo y por tal hecho enteramente normal.
Existen infraestructuras en desuso, seres en desuso, grandes proyectos en desuso y otros buenísimos aún en el tintero de las buenas intenciones... ¿cuales vendrán para quedarse? Seguirán siendo lo apropiado mientras perduren y así, de acierto en descalabro se forjan los cimientos de toda cultura. Bien es cierto que aprendemos de nuestros errores ¿pero serán nuestros estos errores?, o más aún: ¿serán errores?. Habrá que corregir en nosotros y consentir en los demás, sin perder de vista la finalidad de todo lo implicado. Es el arte de construir durante el proceso sofismas que nos libren de la destrucción y el exterminio: he aquí lo sofisticado de una cultura predominante, la que en verdad admite de manera eficaz y humana: su diversidad y sus diferencias, para salvarse del olvido que promueven las barbaries.
Abrirse al mundo y adherirse a su caudal de formas o deformaciones, es un acto heroico que precisa de reconocimiento, tanto o mas que aquel del cual goza la guerra. El universo permite un caos constante y sonante para recrearnos en el flujo y el reflujo de su naturaleza:”que es nuestra naturaleza”. El ser humano obedece a una suerte de influencias similares que nos comprometen con mayor o menor naturalidad a participar en el desarrollo sin permitirnos escrúpulos funestos y finalidades que limiten una libre interpretación del mundo que en realidad podríamos transformar.
Nos seduce la ciudad y nos atraen sus escombros que hombro con hombro erradicamos para ¡insistirle a esta región tan querida y requerida



jueves, 3 de febrero de 2011

HISTORIA Y ANÉCDOTAS  DE LAS CARMELITAS 
DESCALZAS DE PEREIRA

La fundación de la comunidad religiosa de las Madres Carmelitas Descalzas en Pereira se rea­lizó el 18 de junio de 1943 por la Madre María Dolores de Jesús Crucificado, la Madre Hortensia, la Madre Matilde y la Hermana Asunción.
El lugar inicial de su residencia en la ciudad fueron unas casonas, hoy desaparecidas, ubica­das en la Avenida 30 de Agosto con calles 29 y 30, costado norte, donde estuvieron hasta el 19 de marzo de 1946, desde allí pasaron a la sede que ocuparon durante casi 50 años y es el Mo­nasterio de las Carmelitas Descalzas.
-Ave María Purísima.
- Sin pecado concebida.                                                                           
Era el saludo con el cual iniciaban las conver­saciones con las personas que llegaban al Monasterio en busca de atención para sus necesi­dades físicas o espirituales.
Expertas tejedoras de paño y remalladoras de medias veladas, bordadoras de pañuelos y de prendas muy delicadas. A las parroquias de Pereira y de otras poblaciones cercanas les ven­dían las hostias, y a los jóvenes las bolsas con retales de obleas y la miel de abejas.
En los años 60's se narraba la historia de la monjita que durante las noches salía a la Ave­nida y asustaba a los ciudadanos, lo cual ocasio­naba el pánico de las personas y era el comen­tario de la población.
Es tal su interés y la curiosidad que desperta­ba dicha construcción, que durante muchos años, uno de los obligados paseos de familia, los, «paseos de olla», que habitualmente se realizaban los domingos y días de fiesta, era pasar frente a lat fachada y escuchar las hermosas voces que salían desde el interior de la capilla.
     VALOR ARQUITECTÓNICO
Los planos y el diseño arquitectónico fueron iniciados en 1945 por el arquitecto y escritor quindiano Onel Márquez.
Construido en estilo neocolonial, réplica de los hermosos claustros ,y ornan las ciudades de Popayán, Cartagena, Mompox, Cartago, y como testimonio de sus más profundas raíces caucanas, la familia Valencia Arboleda colaboró decididamente en la construcción del Convento, quedando en nuestra ciudad el único monumen­to arquitectónico correspondiente a la época colonial, que aunque construido tardíamente, es el único testimonio que nos queda como refe­rencia de cuando nuestra ciudad perteneció al Estado Soberano del Cauca.
Algunas evaluaciones realizadas sobre el in­mueble permiten considerarlo como el valor patrimonial tal como figura en el Acta No. 002 de octubre de 1993 que «reconoce este inmueble como un bien patrimonial histórico y destaca como de conservación la iglesia, la torre, la portada de acceso al claustro y el claustro pro­piamente dicho (arcadas frente al patio, zonas arborizadas y el volumen del cementerio)».

Adicionalmente esta misma Acta explica que «Dicha arquitectura ha sido considerada como de valor patrimonial, al interior de la comunidad pereirana y estos parámetros son el punto de referencia necesario para futuras interven­ciones en el predio avalando así la decisión del Comité de Evaluación Arquitectónica. Por lo an­terior se recomienda que cualquier intervención que se realice en el inmueble debe' recuperar para la memoria colectiva, incorporándolo en el diseño del patio principal, corno área libre con vegetación al igual que el huerto, la iglesia, el muro y la portada de acceso al convento».
Desde el inicio de su construcción en 1945, duró la edificación casi cincuenta años, y al aproximarse a sus Bodas de Oro, el temblor del 8 de febrero de 1995, deterioró una gran parte del convento que puede y debe ser restaurado. En el momento del temblor, las Hermanas Carmeli­tas ya habían desalojado el lugar y residían en sus nuevas instalaciones en el sector de Tribu­nas, Km 6 de la vía a Armenia.
El lenguaje arquitectónico aunque modesto y de construcción austera, permite identificarlo como una construcción de los años 40, de las pocas que se conservan en la ciudad. La compo­sición y elementos decorativos de la Iglesia y la fachada principal del Convento son la forma de expresión de este hacia la ciudad, creando una imagen que se mantiene a través del tiempo como referencia urbana en la memoria colecti­va de sus habitantes.
Ya de propiedad de TELECOM, el temblor del 8 de febrero de 1995 determinó la evacuación del Monasterio y el cerramiento externo por los da­ños causados a la parte estructural, la cual nue­vamente se vio afectada por el sismo del 25 de enero de 1999. A partir de este momento la edi­ficación fue utilizada como bodega y almacén y cada vez está más deteriorada a causa de los intensos y frecuentes aguaceros pereiranos porque parte del techo de la capilla y de algunos sectores del claustro fue retirado.

Si bien es cierto que arquitectónicamente no posee las mismas características técnicas y ar­tísticas de los claustros y conventos que se cons­truyeron en otras ciudades del país, también es cierto que es la construcción más curiosa, inte­resante y llamativa que se ha realizado en la ciudad, y que a pesar de los dos últimos tembló- res de tierra y de que no ha sido reparada ni restaurada, aún se sostiene en pie, afirmándose en sus bases originales.                                              !
Finalmente existe el interés de un grupo cí­vico de pereiranos que pretende hacer conocer lo valioso que es para la historia y para el com­pleto desarrollo de la parte arquitectónica y cul­tural de la ciudad, la conservación del Monaste­rio, como una parte esencial de la evolución so­cial, religiosa y educativa de Pereira, y porque esta edificación es el único testimonio que se posee en el Eje Cafetero de arquitectura neocolonial.
«Donde no se conserva piadosamente la herencia del pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no espere­mos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia, muy próxima a la imbecilidad senil».
MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO.

RECETA PARA LIQUIDAR UNA NACIÓN:
«Lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia... Entonces la na­ción comienza lentamente a olvidarlo que es y lo que ha sido... ¿Y el idioma?... se convierte en mero folclor que muere al cabo de un tiempo, de muerte natural».
MILÁN KUNDERA
Textos: JAIME OCHOA OCHOA
Centro de Documentación e Investigación
Literaria del Eje Cafetero.